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10月13日
Después de denunciar en inspección de Trabajo por violencia laboral (Mobbing) la trabajadora transexual Carmen Martínez es despedida por parte de la empresa Cotessa S:A:
El próximo 2 octubre a las 10:45 hora en Calabria 169 en Barcelona
Después que la trabajadora haya recibido la carta de despido de la empresa Cotessa S.A. Los servicios jurídicos de U:G.T en representación de la trabajadora presentarán en el servicio de conciliación el acta de conciliación con el fin de evitar la presentación de la demanda en el juzgado de lo social correspondiente.
La transfobia laboral es una de las causas de discriminación prohibidas en la Constitución. Es una violación de los derechos fundamentales y libertades públicas del trabajador el cual es motivo de un despido nulo y sus consecuencias: Readmisión inmediata del trabajador en el puesto que venía desempeñando y abono de los salarios dejados de percibir.
La violencia en el trabajo abarca una amplia variedad de comportamientos, que van desde el maltrato físico al maltrato psicológico. Tradicionalmente, la atención se ha centrado en la violencia física, pero cada vez se reconoce más el impacto y el daño que causa la violencia psicológica. Y otro tanto cabe decir contra la violencia perpetrada mediante la repetición de un comportamiento inaceptable, tal como el acoso sexual, la intimidación o la coacción.
Carmen desde que comunicó a su empresa, donde lleva trabajando 5 años, que comenzaba el proceso de transición de género ha sufrido insultos y vejaciones que podríamos resumir como maltrato y acoso laboral.
Hasta el momento que dijo que era una persona transexual fue respetada y no sufrió discriminación de ningún tipo, pero todo cambió inexplicablemente cuando la empresa supo que comenzaba un proceso de reasignación de género.
Es por ello, que Carmen ha presentado una demanda judicial para defender su derecho a trabajar sin sufrir agresiones de ningún tipo. La Constitución prohíbe la discriminación por razón de sexo como la que está sufriendo Carmen.
El estado de derecho nos ampara, por ello, es necesario acudir a las autoridades laborales para denunciar tales situaciones por muy desalentador o complicado que parezca para no dejar en ningún caso impune a las personas que realizan estas prácticas puesto que la única manera de erradicarlas es mediante la concienciación de la sociedad y mas concretamente de los tribunales de la existencia y reiteración de las mismas hacia nuestro grupo.
No existe una relación directa entre genero y trabajo, tanto hombres como mujeres son igual de capaces para desempeñarse laboralmente, y cuando una transexual decide realizar su proceso de cambio no debería de afectar su empleo ya que no está cambiando su capacidad de trabajo ni eficiencia, simplemente está adecuando su cuerpo a su mente para poder tener una vida mas plena. Nadie eligió ser transexual, es algo que se da desde el desarrollo fetal y que por ciertas circunstancias el cerebro no se diferenció correctamente y se nace con un cerebro anatómicamente y funcionalmente del género opuesto al sexo.
No es una forma de vivir, ni una desviación, es la naturaleza propia de la transexual y únicamente lo que hace es corregir esa disforia que existe entre su mente y su cuerpo, pero cuando se comienza a realizar esta corrección lo que muchas veces se obtiene es el rechazo social, algunas ocasiones familiar y laboral. Una transexual no es menos capaz, nuestras capacidades laborales no se ven disminuidas por nuestro proceso de cambio, por el contrario, al realizar y estar en el proceso de cambio hay una mejor aceptación propia que puede llevar a un mejor rendimiento y mejora sentimental, emocional, laboral, etc.
Aunque no todo es así, hay empresas donde los propietarios o los encargados de estas son gente preparada, culta y con una mentalidad abierta donde se les permite realizar su proceso de cambio por que tienen el conocimiento de que eso no afectara su calidad de trabajo, son empresas donde la vida privada del empleado y sus decisiones propias son respetadas, donde el respeto al individuo es algo primordial y las garantías individuales son respetadas. En los casos contrarios a estos, lo recomendable sería aplicar la ley, valerse de la Constitución y leyes que la desarrollan para prevenir y eliminar la discriminación y acudir a la junta de conciliación y arbitraje para informar sobre la injusticia cometida y para que se tomen medidas en contra de los responsables
Información ATC libertad
  
dia internacional contra la despsiquiatrización trans!
11 octubre 2008
La evolución de lo que se presenta como paradigma emergente del transgénero, que radica en la renuncia a la reasignación genital, la denominada «cirugía de reasignación de sexo». Que en España, la «Ley 3/2007, de 15 de marzo» permitió el reconocimiento de su sustantividad jurídica. Por otro lado, se argumenta en contra del modelo biomédico que reconoce la transexualidad como «trastorno de identidad de género». El trastorno, en consecuencia, se psiquiatriza y se etiqueta como «disforia de género». Con la consiguiente carga estigmatizadora para la persona trans al considerar y tratar su identidad como un trastorno mental. La despsiquiatrización de la transexualidad y del transgénero. De igual forma, un itinerario interpretativo social de la intersexualidad permite que la realidad intersexual no quede encorsetada en las estrechas paredes que vienen de las limitadas por la clínica. En este sentido, el movimiento trans se decanta por una moratoria de la intervención quirúrgica hasta que la persona intersexual pueda decidir por sí misma. En última instancia, se recoge una aspiración utópica y como tal controvertible que cuestiona el estático sistema binario de género y que, a su vez, permite el debate del sentido de su perpetuidad.
MANIFIESTO
Por segunda vez, activistas trans e intersex de esta ciudad hemos decidido salir a la calle para visibilizar las violencias que vive nuestro colectivo, la precariedad y la vulnerabilidad en las que vivimos, pero sobre todo para denunciar públicamente una vez más la psiquiatrización de las identidades trans y las graves consecuencias del llamado “trastorno de identidad sexual o de género” (TIG).
Esta manifestación se enmarca en una jornada de lucha que tiene lugar en diversas ciudades europeas: A Corunha, Barcelona, Bilbo, Bruselas, Donosti, Gasteiz, Lisboa, Madrid, Paris i Zaragoza.
Para controlar las identidades de género no‐normativas y normalizar estos cuerpos y comportamientos, las instituciones gubernamentales disponen de mecanismos como por ejemplo la institución médico‐psiquiátrica. Motivada por intereses estatales, religiosos, económicos y políticos, esta trabaja sobre los cuerpos de las personas amparando y reproduciendo el binomio que presupone un cuerpo y un comportamiento específico según se nos catalogue como hombres o mujeres. Para legitimar el binomio hace falta invisibilizar y patologizar todas las otras opciones que existen. Si invisibilizar supone intervenir a recién‐nacidos intersex (nacidos con genitales ambiguos funcionales) con violentos tratamientos normalizadores así se hará, con tal de borrar la posibilidad de estos cuerpos y vetar la existencia de las diferencias.
La transexualidad y la intersexualidad son definitivamente procesos médicos de normalización binaria. Y con nuestra resistencia a estos procesos resistimos también a ser transexuales o intersexuales, en el sentido en que en ningún caso responden a la definición psiquiátrica. No acatamos ningún tipo de catalogación, ni etiqueta, ni definición que se nos imponga por parte de la institución médica.
Actualmente la transexualidad se considera un “trastorno de identidad sexual”, patología mental clasificada en el CIE‐10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM‐IV‐R (manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales de la Asociación de Psiquiatría Norte‐americana). Estas clasificaciones son las que guían a los y las psiquiatras de todo el mundo a la hora de hacer sus diagnósticos.
Hace dos años empezó la revisión del DSM‐IV‐R, una clasificación que determina los cambios en la lista de enfermedades de la OMS. En estos últimos meses se han hecho públicos los nombres de los psiquiatras que decidirán el futuro del trastorno de identidad sexual.
Al frente del grupo de trabajo sobre el TIG se encuentran el Dr.Zucker (director del grupo de trabajo), el Dr. Blanchard y el Dr. Bailey, entre otros. Estos psiquiatras, que son conocidos por utilizar terapias reparativas de reconducción a homosexuales y a transexuales y que están vinculados a clínicas de niñ@s intersexuales, proponen no solo no retirar el trastorno sino ampliar su tratamiento a los niños que presenten comportamientos de género no‐normativas y aplicarles terapias reparativas de adaptación al rol de origen. En este sentido el movimiento trans norteamericano ha hecho un llamamiento para que estos psiquiatras sean expulsados de la revisión del DSM.
La patologización de la transexualidad bajo el “trastorno de identidad sexual” es un gravísimo ejercicio de control y normalización. El tratamiento de este trastorno se lleva a cabo en el Hospital Clínico de Barcelona y en tantas otras Unidades de Identidad de Género del mundo. Esta evaluación psiquiátrica obligatoria supone un control semanal de nuestra identidad de género a través de terapias de grupo y familiares y todo tipo de procesos denigrantes que vulneran nuestros derechos. En el Estado español, cualquier persona que cambiar su nombre en su documentación o modificar su cuerpo con hormonas o operaciones debe de pasar obligatoriamente por una consulta psiquiátrica.
Nos dirigimos directamente a la clase política catalana y del Estado español, nuestra demanda es clara: ‐Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre en nuestros documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica. Y exigimos la derogación del artículo 54 de la ley de Registro Civil que dice que ningún ciudadano puede ponerse un nombre que “induzca a error sobre su sexo”. Pensamos firmemente que el Estado no debería de tener ninguna competencia sobre nuestros nombres, nuestros cuerpos y nuestras identidades.
‐ Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo, reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos. Queremos que el sistema sanitario catalán se posicione frente al trastorno de identidad sexual y replantee su programa de atención sanitaria a la transexualidad haciendo de la evaluación psiquiátrica una opción voluntaria. Exigimos también el cese de las operaciones a recién‐nacidos intersex.
‐ Denunciamos la extrema vulnerabilidad y las dificultades en el acceso al mercado laboral del colectivo trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo laboral y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con la marginación y la discriminación de nuestro colectivo. Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas y del tráfico sexual.
‐ Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans inmigradas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas inmigrantes.
‐ A la vez que gritamos que no somos víctimas sino eres activos y decisorios de la propia identidad, queremos recordar también todas las agresiones, asesinatos y también los suicidios de las personas trans a causa de la transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio es complicidad.
Por todo esto, los activistas de A Corunha, Bilbo, Barcelona, Bruselas, Donosti, Gasteiz, Lisboa, Madrid, Paris y Zaragoza exigimos:
‐ La retirada del TIG de los manuales internacionales de diagnóstico. ‐ La retirada de la mención de sexo de los documentos oficiales ‐ La abolición de los tratamientos de normalización binaria a personas intersex ‐ El libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías (sin la tutela psiquiátrica) ‐ La prevención de la transfobia: el trabajo para la formación educativa y la inserción laboral de las persones trans
Diciendo que no somos ni hombres ni mujeres queremos demostrar que el binomio hombre‐mujer y todas las diferencias que se atribuyen a los géneros masculino y femenino son construidas y pueden ser cuestionadas. Y que cuando la medicina y el estado nos definen como trastornados ponen en evidencia que nuestras identidades, nuestras vidas trastornan su sistema. Por eso decimos que la enfermedad no está en nosotros sino en el binarismo de género.
Ni hombres, ni mujeres, el binarismo nos enferma!
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